Así, poquito a poquito y como quien no quiere la cosa, vamos haciendo frases. Oraciones que diría alguien más puritano. Y así, oración tras frase o frase trás oración hemos llenado el primer renglón... ¡la literatura es fácil si no tienes vergüenza de que lean las memeces que puedes escribir. Atención: he usado una dieresis y seguro que me comeré algún acento en el camino. ¡Que no se dice acento cateto! te comerás alguna tilde.
Quienes me conoceis y aguantais, sabeis que si estas mismas letritas que estoy juntando ahora las hubiera (o hubiese) juntado hace menos de un mes a estas horas, estaría con el estomago lleno de alcohol, pero hoy, aún sin muchas ganas de tirar para adelante, ya no me dedico a buscar la muerte súbita o programada como llegó a estar. Lo siento señor@s, pero aunque no sé como aún, con esfuerzo y poquito a poco, iré retomando mi vida, sin ánimo de llegar a recuperar los años que he tirado o malvivido y con la única esperanza de dejar de meter la pata hasta la cintura la próxima vez... A aguantarme tocan.
Es curiosa la red, te crea sentimientos encontrados. Odio internet, de veras que si, pero también la amo. Internet me ha dado verdaderos problemones, me ha regalado grandes disgustos, me ha hecho padecer sobremanera... y me regaló hace unos años dos flores: la flor más bella y la flor de más agradable fragancia...
Sobre la flor más bella, ¿que decir si es la más bella? uno podría pasar las horas muertas mirándola, pues su contemplación te hace perder la noción del tiempo y el espacio. Su título de más bella es merecidamente ganado, ninguna se la asemeja. Vive custudiada por dos dragones en una isla lejana, muy lejana, donde los pájaros tardán muchas horas en llegar. Una vez logré tocar a la flor más bella, y el suave contacto de sus pétalos en las yemas de mis manos es algo que jamás olvidaré. No es sólo la más bella, es tán dulce que resultaría la golosina ideal; es miel, es azúcar, es caramelo, es chocolate suizo...
Pero a la flor más bella, la que parecía no tener competencia para reinar en el jardín, le surgió competencia aunque parezca imposible. La flor de más agradable fragancia siempre estubo allí, en el mismo jardín que la más bella, pero en otra esquina, creciendo día a día, sin hacer mucho ruido mientras sus raices se hacían fuertes y buscaban con firmeza el arraigo a la tierra. Al principio, aunque la ví en su rincón, no la presté más atención que la necesaria; regarla y mantenerla en buen estado de salud y poco más. Era una flor discreta, que crecía a la sombra de la más bella....
(Mañana mas
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