Esto en un principio tenía que haber sido un mail. Esto en teoría te lo iba a haber dicho hace muchas semanas ya. Esto en realidad se ha quedado en un te echo de menos y no te lo pienso decir.
Y si en estos instantes estoy aqui, a las tres y media de la madrugada, dandole golpes de impotencia al teclado, es sólo por eso. Porque te echo de menos y no me dá la gana de decirtelo.
Y no me dá la gana de decirtelo porque sé que no me vas a creer, y puestos en ese plan, pues ya lo siento mucho pero para chulo yo y para puta mi prima. Ya no espero cuando abro el correo encontrar algo tuyo, ya me convencí que me has eliminado de tus contactos y que pasas olimpicamente de dos personas que te quieren y mucho aunque en su día no te lo supimos demostrar por lo visto. Quizás algún dia decidas regresar, pero a pesar de tener muchas virtudes, me temo que eres demasiado cabezona para hacer algo asi. De todos modos deseo equivocarme, quiero que me digas que la vida te va de escándalo por tierras andaluzas.
Es cierto que también el motivo por lo que ahora estoy soltando esta parrafada es porque sé que tu no lo vas a leer. Si pensara lo contario ni de broma lo haría. Me niego a reconocer mi dependencia de ti. Ni de ti ni de nadie. Este es uno de los pocos puntos en los que estoy dispuesto a mentir descaradamente y sin remordimientos. Eres mi hermana, pero ya no estoy dispuesto a bajarme los pantalones ante nada ni nadie. Esos días pasaron a la posteridad. De todos modos necesitaba sacarlo fuera, eres una espina clavada, eres un agujero en mi corazón, eres una parte de mi que se ha ido y que me falta. Eres mi noa, noita, noa. Un tesoro perdido. Mi luz que se ha apagado.
Por favor, ningún comentario a este post. Ya me ha costado bastante arrancarme a escribirlo y no pienso contestar a nada que lo suceda. Gracias.
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